No hay nada que perder cuando la ayuda es desinteresada. Hay mucho que ganar cuando colaboramos desde el corazón y para otros corazones, cuando aceptamos que todos caminamos para dejar nuestra huella sobre la tierra y que el menor bien es enorme para quien lo recibe.
Formar parte de AIESEC es una gran oportunidad para activarse socialmente. Esto no quiere decir que fuera de la organización no se pueda aportar algo. Sólo que, formar parte de un gran grupo de jóvenes de energías encontradas que se potencian y forman una sola es un gran paso para generar EL CAMBIO.
Sabemos que, a veces, es difícil pero estamos convencidos de que no es imposible. Empezar por ayudar a la gente que nos rodea, a la gente de nuestra ciudad, es un gran paso y una experiencia inolvidable y única. Todos estamos dispuestos a dar una mano, a generar una sonrisa o a hacer más liviano el peso de la mochila de otro. Al final, no hay satisfacción más grande que dejar algo en los demás, que saber que la esperanza está esperando a que alguien la encuentre y haga de ella una realidad y que esa realidad se convierta, nuevamente, en esperanza para él que la necesite. Millones de esperanzas y millones de realidades que AIESEC se encargó de transformar. El mundo está en marcha y precisa de personas que cuiden el motor.
Lucía Pérez Conni

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